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El delirio de la izquierda

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17.03.2026

El delirio de la izquierda

Sacan cero escaños pero siguen hablando como los depositarios inequívocos de la voz del pueblo

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Algo extraño está sucediendo en España: la mayoría de la gente ha decidido situarse en el lado incorrecto de la Historia. Y además libremente. Ya sea en Extremadura, donde nacían los dioses de la conquista americana, o en Aragón, con sus imponentes 'omes granizos', o ... en la vieja Castilla. Y después será en Andalucía, donde llegarán ya a dos tercios. ¡En Andalucía! Desde la izquierda parecen ver a todos esos españoles como a aquellos miembros de la secta de Jim Jones que se suicidaron en masa en Guyana. Los ven votar a PP y Vox como si fuera un suicidio moral masivo, como si manadas de españoles optaran por ir a morir a las urnas como las ballenas en alguna playa remota. Claro que eso no desalienta a los líderes de la izquierda, que sacan cero escaños pero siguen hablando como los depositarios inequívocos de la voz del pueblo.

En realidad no necesitan preguntarse si están equivocándose. Desde el lado correcto de la Historia tienen claro que los equivocados son siempre los otros. Eso sí, sin terminar de dirimir si lo más correcto es el Frente Judaico Popular o el Frente Popular de Judea. Ahora Rufián pretende venderles que el secreto está en que las derechas sólo son dos, pero ellos catorce tribus divididas que necesitan unirse bajo un liderazgo único, y la mejor opción curiosamente es él mismo. Un nuevo Frente de Liberación de Judea. Por lo demás, es falso. Las derechas eran tres, con Alvise haciendo palmar unos escaños clave a Vox; y las izquierdas no eran catorce sino el mismo número, y su fracaso simplemente se debe a no despertar ni confianza ni ilusión. Ninis. Incluso Alvise dobló a Podemos. En la izquierda deberían asumir algo importante, y no es lo que les vende Rufián sino algo más simple: la gente no es gilipollas. Igual sería un buen principio.

Y mientras la extrema izquierda volvía a naufragar estrepitosamente en las urnas, entre coartadas complacientes, su líder se refugiaba en el 'glamour' de Hollywood. Parece de vodevil. No hay foto, pero ha trascendido el billete de ocho mil pavos, el modelazo de PG y la orden de Moncloa de no dejarse ver en la alfombra roja de los Oscar… y de ahí al hotel, convirtiendo el viaje en vergonzante y sin utilidad. Yolanda Díaz tiene derecho a vestirse o peinarse como le venga en gana, va de suyo, como otros a caricaturizarla como La Fashionaria o Barbie Vicepresidenta. Pero igual algo falla ahí. No puede evitar ese aire de 'neopijaparte', con permiso de Marsé, por más que en el chalé de Galapagar superen sus imposturas. Cada vez están más lejos. Aragón ya fue otro desastre, humillados por Chunta o Existe… como ahora la Unión del Pueblo Leonés ha sacado, de largo, más que todos ellos. Si esta izquierda se ha convertido en muleta de los privilegios de Cataluña y País Vasco, siempre se verá con más simpatía a quienes al menos defienden la dignidad de su tierra. Siquiera eso.


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