Carácter y cerebro |
Abascal no se sabe comportar como un adulto y Feijóo todavía no sabe cómo torear a Abascal
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La mayor astucia de la extrema izquierda es hacernos creer que no existe mientras avanza letal y mortífera. Sánchez, Lula, Petro, Yolanda Díaz o Zapatero no son lo mismo pero tienen las mismas ideas y objetivos compartidos.
Trump no es extrema derecha y con la ... tregua que ha alcanzado en Irán y el Líbano demuestra que está negociando, pero que para negociar con asesinos tiene antes que enseñar la fuerza. Da igual si el izquierdismo indigenista, feminista y verde es extrema izquierda o no lo es: lo que importa es que no plantea debates de calidad y nos devuelve al atraso del enfrentamiento sectario para que no nos demos cuenta de que nada tienen que ofrecernos. Y con su falso pacifismo debilita lo que ganamos al totalitarismo porque en sociedades en que las personas son fuertes, prósperas y libres, su ideología carece de utilidad y de sentido.
A los que les cuesta entender a Trump y a Netanyahu, que por lo menos entiendan lo que nos espera si no ganan. Los que recelen de Israel y de los Estados Unidos, que tengan claro que Brasil, Colombia, Irán, Gaza, el Líbano y China son la alternativa que nos propone la lucha antifascista. Santiago Abascal tampoco es de extrema derecha pero en Extremadura ha tenido que gesticular con la inmigración para dar la sensación de que ganaba algo tras meses de torpeza.
La presidenta Ayuso tiene razón en que el pacto para investir a María Guardiola plantea aspectos ilegales y el PP se equivoca cuando en lugar de tener políticas claras y suficientes, e imponerse con ellas, cede a la demagogia oportunista. No hay nada más triste que no ser de extrema derecha y dar munición facilona a tus enemigos para que te ataquen como si lo fueras.
A Feijóo le falta carácter y a Abascal, cerebro, para no acabar siempre de conejitos en el truco del mago invitado a las fiestas antifascistas de los socialistas. Sánchez está seguro de su propaganda y la ejerce con total desfachatez y sin importarle el fracaso político y social de sus compañeros de cartel. Trump y Netanyahu hacen lo que tienen que hacer pensando en cómo necesitamos que sea el mundo en los próximos 50 años, aunque siempre es feo ver pasar el camión de la basura.
Abascal no se sabe comportar como un adulto y Feijóo todavía no sabe cómo torear a Abascal: se ha aprendido la teórica, que es llegar a acuerdos, pero en la práctica actúa todavía con demasiada rigidez y me recuerda a mi asistenta cuando le expliqué que tenía que regar las plantas los lunes, los miércoles y los viernes, y el lunes diluvió en Barcelona y al llegar a casa me la encontré en la terraza, cubriéndose con un paraguas y regando. Ha sido exactamente así, regando lo que ya estaba mojado, cómo Alberto se ha dejado arrastrar a fangos que no le convienen en Extremadura.