El escenario de la vida |
El escenario de la vida
Dos milenios después, las mismas debilidades, los mismos miedos y la misma capacidad de amar siguen delimitando el escenario donde se libra la vida
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Lo peor de las Semanas Santas de mi infancia no es que estuvieran cerrados los cines, sino la solemnidad apabullante de los oficios religiosos a los que me llevaba mi madre en el Desierto de Las Palmas, a un tiro de piedra de la playa ... de Benicasim donde otros niños con madres menos piadosas que la mía jugaban a hacer castillos de arena o a volar cachirulos con cintas de colores. Esa extraña paradoja de estar de vacaciones pero tener que embridar la diversión para no vivir como un pagano me hizo ver........