Villalón, embajador de la Quimera |
Villalón, embajador de la Quimera
Los tres libros de poesía, publicados en vida en el corto espacio de 1926 a 1929, son un florecimiento larga y hondamente gestado en la vivencia del poeta
Alejandro del Río Herrmann
Conocemos la fotografía. El garrochista desmontado, la figura vertical y robusta ligeramente adelantada al caballo fino y esbelto a su izquierda. Ambos posan con ingénito señorío. El hombre sujeta con destreza la vara larguísima mientras del antebrazo opuesto cuelgan las riendas de la cabalgadura y en la mano se adivina un cigarro. Aunque la sombra de la breve ala del sombrero oculta los ojos en su semblante serio, los sentimos fijos en el espectador. Su actitud tiene un aire de desafío. Todo en derredor la tierra húmeda y olorosa, el campo sin confín que se dilata hasta el cielo. «Solo con mi caballo en la llanura…». La estampa nos devuelve a un tiempo y un espacio lejanos pero precisos, el mundo de Andalucía la Baja. ¿Quién fue este hombre que cantó ese mundo antiguo?
Fernando Villalón-Daoiz y Halcón se nos presenta en un insólito caleidoscopio de facetas. Rafael Alberti resumió algunos de sus títulos: «Famosísimo ganadero sevillano de reses bravas, brujo, espiritista, hipnotizador, además de conde de Miraflores de los Ángeles y… poeta novel». Azorín lo calificó de «extemporáneo» a fuer de «genuino». Joaquín Romero Murube dijo de él que «desde el fondo de su sabiduría honda andaluza creía en todo y se reía de todo, unas veces ángel y otras demonio». Con símil taurino aplicado a su tardío oficio de poeta, Gerardo Diego lo definió como «el aficionado que de pronto se decide a vestir el traje de luces». Juan Ramón Jiménez, evocando los........