Un largo aplauso

Con motivo de su doctorado honoris causa por Salamana, Mattarella trazó las sintonías políticas, sociológicas, temperamentales, sí, pero sobre todo culturales, entre España e Italia

Me refiero al aplauso que recibió, días pasados, en el paraninfo de la Universidad de Salamanca, el presidente de Italia, Sergio Mattarella, al que se acababa de reconocer con el doctorado honoris causa. Una amplia representación del claustro de doctores, autoridades nacionales e italianas, un fervoroso público, mantuvieron ese aplauso de una manera extraordinaria y que se hizo extensivo a la presencia y patrocinio en el acto del Rey de España. Estas dos presencias acrecentaron el sentido de una brillante jornada, muy popular además antes con presencia estudiantil en las calles y en la Plaza Mayor. Jornada que algunos consideraron como «histórica». ¿Por qué? Porque en dicho acto confluyeron muchas y muy significativas circunstancias. La primera, la política bien entendida, pero especialmente la de la cultura de España e Italia poniendo una vez más de relieve la profunda relación en el tiempo de ambos países.

A sintonizar con estos principios vinieron los tres discursos que se pronunciaron: el del profesor emérito y padrino del homenajeado Vicente González, con la puesta de relieve de los muchos méritos del nuevo doctor y los de Mattarella y el del profesor Juan Manuel Corchado, rector de la USAL Se pusieron pues de relieve la muy rica y profunda relación de circunstancias que confluían en dicho acto y sobre todo las muy remotas relaciones políticas y culturales entre dos países que se asoman a un mismo mar y a una misma Europa. Valioso por pormenorizado y profundo fue el discurso del presidente italiano, ya desde su recuerdo para la........

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