No multiplicarás los entes |
No multiplicarás los entes
La IA incrementa simulacros, pero no alcanza la novedad radical. Su dominio de lo discreto amenaza con erosionar la atención, la memoria y la experiencia de la creación humana
Ernesto Hernández Busto
Entia non sunt multiplicanda praeter necesitatem. Lo decía el filósofo Guillermo de Ockham en el siglo XIV, y su llamado a «no multiplicar los entes más allá de lo necesario» quizás resulte un consejo más profundo de lo que parece a primera vista. Rescatar el llamado «principio de parsimonia» puede protegernos de esa manía actual de usar las nuevas herramientas tecnológicas para obtener variantes supuestamente 'mejoradas' de cosas ya existentes (una inmersión 3D y animada en un cuadro famoso; la foto coloreada de algo que nunca llevó color; las banales ilustraciones de ciertos deseos políticos y eróticos que no podemos cumplir en la realidad...).
Esta proliferación de simulacros no es mera anécdota. Revela una de las limitaciones que caracterizan a la Inteligencia Artificial: su incapacidad para generar la auténtica y radical novedad. La IA no crea, recombina. Opera sobre vastos corpus de datos, interpolando patrones con deslumbrante maestría, pero buena parte de «lo que aún no está» se le escapa y, en cambio, satura el mundo de copias hiperrealistas que acaban por diluir el valor y el aura de lo original. Podría argumentarse que toda creación utiliza lo precedente, pero también es obvio que la creatividad humana no se reduce al algoritmo, a las meras correlaciones y relaciones jerárquicas entre lo que ya existe. La máquina integra sin ese 'ruido' aunque, al perderlo, excluye también las bases de la originalidad.
¿Ha cumplido a IA generativa........