Los trampantojos del derecho al aborto |
Los trampantojos del derecho al aborto
La Constitución es una norma no solo de expresión, sino también de silencios. Se expresa aquello en lo que hay consenso y se calla aquello en lo que la sociedad está dividida
Federico de Montalvo Jääskeläinen
La reciente aprobación por parte del Consejo de Ministros de la propuesta de reforma por la que se incluiría expresamente en la Constitución el derecho al aborto se fundamenta, en palabras del propio Gabinete, en tres razones: responder a un presunto movimiento ultrarreaccionario que ataca a nivel global –sin aclararse si en nuestro país también– los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, reforzar la doctrina del Tribunal Constitucional sobre la cuestión y, por último, blindar el derecho en la Constitución como abrazo a la democracia.
Pese a lo detallado de la explicación gubernamental, es harto difícil, si no imposible, negar que el propósito responde verdaderamente a otros fines bien diferentes. La propia realidad política y, sobre todo, judicial y el esperado fracaso de dicha propuesta, que no alcanzará ni lejanamente la mayoría que nuestra Constitución exige para su éxito procedimental –recordemos, como mínimo, la mayoría absoluta del Senado y dos tercios del Congreso–, permiten afirmar que estamos, una vez más, ante un nuevo 'trampantojo jurídico', tomando prestado el término con el que el profesor Linde Paniagua tildara la reciente Ley Orgánica de Amnistía. Una nueva trampa o ilusión para engañar a algunos, no a todos, haciéndoles ver lo que no es. La justificación de lo injustificable, como lo es afirmar que acabar con la vida de un tercero es un hecho virtuoso, un derecho, y que negarlo es ultrarreaccionario, como si........