Los moradores de la colmena |
Los moradores de la colmena
En los bloques de pisos la máxima información de los vecinos nos llega a través de los ruidos: sollozos, emparedamientos, risas o alborotos
Mi vecino del noveno, que por lo demás escribe en este periódico, quería enseñarme una foto analógica de los 2000 en la que aparece retratado con los cineastas del terror Roger Corman y Paul Naschy (Jacinto Molina). Yo salí de mi apartamento en su busca, movido por la curiosidad de la mitomanía. Mi morada es como una celda (una celda de colmena) en un vasto bloque. Se halla en el nivel número cinco. Mi edificio tiene trece plantas de apartamentos. Van atravesadas estas por pasillos interiores relucientes, sin ventanas al exterior. Están iluminados los corredores lo mismo a las cinco de la mañana que a las cinco de la noche. Nunca son estos largos pasillos idénticos. Unos detalles del diseño o color de las superficies de madera seudoshintoísta al fondo, o unos matices de tal arcón de nacarado jaspe, o la disposición de tal sofá en el vacío de su propio 'thriller' años 70, o quizá la ausencia de un extintor en una pared… delatan las disimilitudes entre planta y planta. Antes de volverme a fin de cerrar la puerta, advierto que mi hija Paz, vestida de la protagonista de 'Frozen', se coloca a mi lado. También quiere salir y formar parte de la expedición unos pisos para arriba. Ella va caracterizada de Elsa, la reina de la mentada película de Disney.
—¿Quieres venir entonces a la planta de Luis Alberto?
Ella me sigue. Merced a un instinto preconsciente, se diría que Paz sabe apreciar los encantos que presenta una auténtica anábasis en medio del tedio infantil........