La esperanza para Irán perdura |
La esperanza para Irán perdura
Hay que cuestionar la idea de que la guerra haya fortalecido a los sectores más radicales de Irán. Un alto el fuego duradero podría aún brindar a la sociedad civil del país un margen para reconstruirse
Los iraníes han vivido muchos días oscuros desde la revolución de 1979: la amarga represión política de los primeros años posrevolucionarios, la contienda entre Irán e Irak, que fue la guerra convencional más larga del siglo XX, los desastres causados por la negligencia del Gobierno, las graves dificultades económicas derivadas de las sanciones internacionales y la corrupción interna, la flagrante desigualdad de género y étnica, y muchas, muchas oleadas de represión sangrienta cada vez que salían a las calles para protestar contra cualquiera de estas injusticias. Cuando se desató la última ola de represión, y con mucho la más sangrienta –la masacre de decenas de miles de manifestantes en enero de 2026–, parecía que las cosas no podían ponerse peor. Justo cuando los iraníes empezaban a encontrar formas de expresar esta extraordinaria amalgama de dolor, ira, resiliencia y solidaridad, las bombas comenzaron a caer del cielo.
Es inútil negar que muchos iraníes habían llegado a ver la intervención extranjera como su única salida. En todo el mundo, la diáspora iraní se hizo eco en voz alta de esta creencia. Muchos de ellos se alinearon con la América de Trump y el Israel de Netanyahu presionando a favor de la campaña de bombardeos. También dentro de Irán hubo quienes albergaban la esperanza de que la guerra pudiera traer un cambio significativo. El asesinato de Alí Jamenei, el dictador que, tanto en sentido figurado como literal, torturó a la población durante casi cuatro décadas, despertó cierta esperanza........