Irán: guerra y terrorismo

Irán: guerra y terrorismo

Nunca termina de sorprender la casi ilimitada capacidad de absorción de sufrimiento que tiene la teocracia iraní

Se dice que es una guerra sin vencedores. Sin embargo, una buena parte de la prensa internacional declaró un derrotado: Donald Trump. Ello porque el régimen iraní surge con un cierto control de la escena. Al menos hasta ahora, sobrevive la guerra con su estructura de dominación intacta, control del estrecho de Ormuz y conserva su material nuclear. De hecho, apenas horas pasaron entre la amenaza de «destrucción de la civilización iraní» y las diversas treguas y subsiguientes zigzagueos.

Nunca termina de sorprender la ilimitada capacidad de absorción del sufrimiento que tiene la teocracia iraní, asimilado en el aparato del Estado o distribuido en la sociedad. De hecho, su élite política hoy está dividida, su infraestructura de defensa disminuida y su inteligencia decimada, pero su enemigo principal está en casa: la población civil desarmada. Así resiste desde el mismo comienzo de la revolución. La guerra con Irak entre 1980 y 1988 ilustra el punto; una guerra de desgaste que tampoco tuvo vencedores. No obstante, Irán pagó el precio más alto: un millón de vidas y cuatro millones de heridos. Irak propuso un acuerdo en 1982, pero los mulás prefirieron continuar con la guerra. Ello no afectó la solidez del régimen; al contrario, lo abroqueló, justificando su belicismo y fortaleciendo el culto a la inmolación

Lo anterior se complementa con una implacable violencia, su propensión estructural a infligir daño. En enero pasado el mundo fue testigo de la sangrienta represión en las calles de muchas ciudades........

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