Fútbol y nacionalismos
Fútbol y nacionalismos
El fútbol es la mejor metáfora de la política. Qué bueno tenerlo, seguramente habría más guerras sin él
La nacionalidad de los jugadores ha sido un tema polémico desde el mismo comienzo de la Copa del Mundo recién finalizada. De los 1,248 jugadores que participaron en el torneo, 289 nacieron en un país diferente al que representaron. En Qatar 2022, el 16 por ciento de los jugadores que participaron en el torneo no nacieron en el país de la camiseta que vistieron. En el Mundial de 2026 ese porcentaje ascendió a 23 por ciento, un crecimiento importante de 'extranjeros' desde 2022.
Las comillas son mías. Quien no las usó fue Mariano Rajoy, devenido en inesperado comentarista de fútbol, entre otros temas. Ocurrió en ocasión de la semifinal: «Francia tiene una plantilla de altísimo nivel», dijo, rematando luego a portería: «Eso sí, sin franceses». Una acertada observación de Rajoy acerca de la calidad del equipo galo, al margen de su inesperado cuarto lugar, pero prejuiciosa y superficial sobre ciudadanía. Intencionado o no, el comentario lleva al lector a reparar en el color de la piel de los futbolistas franceses.
El punto, por cierto controversial, se ilustra aún mejor en ocasión de los cuartos de final entre Marruecos y Francia. En el caso del primero, 19 de sus 26 jugadores nacieron fuera del país, seis de ellos en Francia, justamente. Un millón de marroquíes, por su parte, viven en Francia, muchos de ellos inmigrantes de primera generación. O sea, Francia, una selección formada por varios jugadores con antepasados africanos, venció a Marruecos, una selección con varios jugadores nacidos y........
