España sin su sitio |
El Ejecutivo ha perdido el peso que tuvo en Oriente Medio con Felipe González y se encuentra en una alarmante crisis de influencia en Iberoamérica
Rafael Rodríguez Prieto
Al final de sus memorias, el ministro de Asuntos Exteriores del primer Gobierno de Felipe González, Fernando Morán, resumía su trayectoria aseverando que España estaba en su sitio. Morán sustentó su acción política tanto en situar a España como miembro de la Comunidad Económica Europea como en fortalecer nuestra influencia en Iberoamérica. Uno de los temas más conflictivos de su periodo en el Gobierno fue la relación con EE.UU. Sus discrepancias con Reagan y la búsqueda de una autonomía estratégica de España no impidieron unas relaciones razonablemente cordiales. El propio secretario de Estado de por aquel entonces, George Shultz, señaló que lo bueno de Morán era que no trataba de engañar u ocultar que se guiaba por el interés de su país; sobre esa base –decía– nos podemos entender.
España tiene un Gobierno que no es de fiar. Ni para la mayoría de sus ciudadanos ni para sus socios parlamentarios. Son prolijas las declaraciones de partidos que apoyan al Ejecutivo, pero, no obstante, desconfían abiertamente de él. En la calle son bien conocidos los 'cambio de opinión' del primer ministro. Incluso en el conflicto con EE.UU. parece decir una cosa y hacer otra. Si esta carencia de credibilidad la trasladamos al ámbito internacional, los resultados se traducen en la creciente irrelevancia de España. La cuarta economía del euro tiene un papel de segundo orden en la UE. Ha perdido el peso que tuvo en Oriente Medio con González y se encuentra en una alarmante crisis de influencia en Iberoamérica. Nuestra política exterior ha involucionado hacia el mero cálculo electoral. Este papel........