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La primera vuelta en las elecciones peruanas

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09.04.2026

La primera vuelta en las elecciones peruanas

La política en el Perú se convirtió en el oficio de los peores y de los menos preparados

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A diferencia de lo que ocurre en todo el mundo, donde las elecciones presidenciales se viven como un juego de todo o nada y la polarización enloquece y fragmenta las sociedades, en el Perú se han convertido en un juego impredecible que no emociona y ... en el que nada parece estar en juego, ni políticas, ni reformas, ni ideas. No hay un cargo más inestable ni anecdótico en el Perú que el de presidente, ni un oficio más huérfano de doctrina y de orientación ideológica que la política. Los radicales de izquierda han gobernado con los ultras de derecha, y los congresistas de derecha se han amangualado con sus colegas de izquierda para legislar a favor de sus propios intereses.

Tan poco polarizado está el Perú que la candidata que lidera las encuestas para este domingo, la inefable Keiko Fujimori, apenas roza el 16 por ciento y el segundo no llega al 10. Son 35 aspirantes, la mayoría de ellos incubados en partidos hechizos, sin programa ni propuestas, que están ahí como podrían estar en 'Operación Triunfo', solo para figurar ante las pantallas (algunos, en efecto, con indumentarias de cantantes) a ver qué pasa. Si en Colombia, que también calienta motores electorales, los tres candidatos que lideran las encuestas arrastran el 80 por ciento de la intención de voto, allí sí entre temores apocalípticos y polarización extrema, la suma de los seis primeros candidatos peruanos apenas llega al 50 por ciento. Más sintomático aún es que el voto en blanco es la segunda opción más tentadora.

La política en el Perú se convirtió en el oficio de los peores y de los menos preparados, y dejó de ser el espacio en el que se representan las distintas visiones de la sociedad para convertirse en un centro de operaciones mafiosas. Hay excepciones honrosas, claro que sí: ahí están, refundidos entre tanto postulante, Jorge Nieto, López Chau, Marisol Pérez Tello, Rafael Belaunde, Carlos Espá, pero su buen desempeño no les garantiza un cupo en la segunda vuelta.

Fujimori sí parece tener allí una plaza asegurada, a menos de que el izquierdista Roberto Sánchez y el populista Ricardo Belmont den la sorpresa, aunque en esa última instancia la suerte siempre se le agota. Ya ha sido derrotada en tres ocasiones y por razones obvias: los peruanos recuerdan que ha sido ella la gran culpable de la degradación de la política, y que su partido desligó al Congreso de su responsabilidad pública y lo convirtió en una suerte de mercado bursátil donde se compran y venden intereses particulares. Fujimori blandió herramientas como la vacancia y la censura para doblegar al poder ejecutivo, y acosó y corrompió al judicial. Si hoy la democracia peruana se muestra ulcerada e incapaz de operar en beneficio de la gente, es en gran medida por sus malas artes. Que nadie se sorprenda si se lo vuelven a cobrar en la segunda vuelta presidencial.


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