Empresarios del ideal
Empresarios del ideal
Los empresarios actuales, más pragmáticos, se aprovechan de ideales escloretizados para presumir de compromiso y pureza mientras hacen dinero
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Ocurría con frecuencia que quien ejercía de conciencia crítica de Occidente, denunciando con implacable rigor sus males e injusticias, sufría un reblandecimiento cognitivo que anulaba por completo su sagacidad analítica al aterrizar en una dictadura izquierdista. Rodeado de palmas o con un mojito en la ... cabeza, descubría virtudes fabulosas que escaseaban en su país de origen. A Norman Mailer, por ejemplo, le produjo un regocijo enorme ver que el heroísmo, en retroceso después de la Segunda Guerra Mundial, renacía en la figura de Fidel Castro, y al dramaturgo afroamericano Leroy Jones lo encandiló la imagen de un pueblo, el cubano, que cantaba y bailaba espontáneamente en las calles, embellecido por la convicción ideológica. Ni hablar de Chomsky, un genio para tantas cosas, que no podía asimilar intelectual ni moralmente que un país decididamente antiyanqui pudiera engendrar vicios peores que los de la sociedad estadounidense.
La autenticidad, la comunión con el líder, la resistencia al imperio, el idealismo llevado a la acción, todo eso compensaba con creces cualquier ausencia de libertad o de penuria material. En una Cuba sin luz ni comida ni prácticamente nada, había algo que escaseaba en Occidente: soberanía y dignidad. Y no importaba que en Venezuela se volatilizara el dinero ni que el Helicoide se llenara de presos políticos, pues por fin los venezolanos tenían patria. Gianni Vattimo, otro genio mientras no pensara fuera de Europa, se alegraba de que existiera Latinoamérica porque allí todavía existían las ideologías que habían desaparecido en Occidente.
A esta irritante comunión espiritual de los progresistas occidentales con las tiranías latinoamericanas se suman ahora las ganas de hacer negocios. Uno ya no sabe si Pablo Iglesias es un turista de la revolución o un empresario en busca de negocios audiovisuales. A Cuba viajó para crear, junto con Miguel Díaz-Canel, uno de los contenidos que nutren la parrilla de 'La base', un programa periodístico que ha sabido vender a Movistar Plus y a las televisiones públicas de Colombia y México. Y si Iglesias se abraza con Díaz-Canel, José Luis Rodríguez Zapatero se ufana del afecto que lo une a Delcy Rodríguez, pieza fundamental en el corrupto y represivo sistema dictatorial venezolano. Gracias a esta amistad puede vanagloriarse de liberar presos políticos, una pose humanitaria que encaja muy mal con los lucrativos negocios de 'consultoría' que ofrece relacionados con Venezuela, y con el 'lobby' internacional que ha hecho para limpiar la cara sucia y ocultar los fraudes de la dictadura. Los románticos de antaño, ingenuos y sectarios, querían ver la materialización de la utopía; los empresarios actuales, más pragmáticos, se aprovechan de ideales escloretizados para presumir de compromiso y pureza mientras hacen dinero.
