Ideologías de saldo y esquina

Ideologías de saldo y esquina

En este país solo manda la cuenta corriente y todo lo demás es una excusa para lograr sus objetivos

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Resulta que Madrid podría acabar con las zonas tensionadas si Wyoming, Iceta y Bono pusieran sus pisos a disposición del alquiler social. Pero ahora está de moda decir que un socialista también quiere barco, casa con jardín y taquito de ibis a pagar. El dinero ... y, muy especialmente la ausencia del mismo es lo único que iguala a las personas ideológicamente. La izquierda y la derecha son la misma cosa cuando la cuenta corriente es boyante y cuando está en números rojos.

Una vez llega (el dinero), todo lo que uno fue se diluye en la comodidad de una sobremesa que eructa un puntín de soberbia. Por eso luego se parecen tanto. Invierten en ladrillo, vacaciones locas, ropa de marca. «Donde dije digo, digo Diego» se acuñó precisamente por eso, aunque fuera culpa de un escriba que leyó mal. Desde entonces, la picaresca ha sido buena excusa para torear nuestras propias convicciones. Una frase del primer presidente de Kenia, Jomo Kenyatta, decía que «cuando los blancos vinieron a África, nosotros teníamos la tierra y ellos la Biblia. Nos enseñaron a rezar con los ojos cerrados. Cuando los abrimos, ellos tenían la tierra y nosotros la Biblia», y eso explica cada uno de los movimientos geopolíticos que están haciendo del mundo un lugar mejor.

Nuestro presente inmediato más llamativo lo protagonizó Jordi Pujol votando a Laporta el domingo. El aupado a intocable 'honorable' por la derecha española se ha jactado de robar llevándose a Andorra dinero en efectivo. Y allí estaba el tío, junto al nuevo presidente del Barsa, que celebraba en Luz de Gas el triunfo fumándose un puro y todo. A la gente no le importa tanto lo que han hecho. 'Torrente Presidente' arrasa en taquilla porque no tiene complejos y conecta con ese español que perdona cualquier cosa que no sea matar un niño.

Y es que en cuanto te colocas bien, la ideología pasa a segundo plano y lo que manda es no bajarte del sitio. Da igual de dónde vengas o lo que defendías cuando no tenías un duro: cuando ya estás arriba, proteges lo tuyo como sea. Y en España eso lo tenemos más que asumido porque los delitos de dinero no escandalizan tanto, se ven casi como parte del juego. Mientras no haya sangre de por medio, aquí se perdona todo si has sabido moverte y mantener el tipo. No se juzga tanto lo que haces, sino si te ha salido bien. Es el cinismo al servicio de la ideología del saldo bancario.

Lo malo es que, en ese camino hacia la prosperidad, muchos representantes públicos se dedican a enfrentarnos mientras se lo pasan pipa. Hay un sistema que apuntala sus ideas basado en medios digitales que actúan como voceros oficiales sostenidos por dinero público. Por eso hay tanto ruido. Por eso hay tanto barullo. Al final, no manda la conciencia. En este país solo manda la cuenta corriente y todo lo demás es una excusa para lograr sus objetivos.

Joan Laporta i Estruch


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