«Seguidismo servil», dice el tío...

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¿No es rastrero faltar a la palabra dada a sus electores, a los que eligieron la papeleta del PSOE confiando en que no iba a indultar a los golpistas del 'procés'?

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«Es ingenuo practicar un seguidismo servil», tronó Sánchez anteayer cuando rescató veintitantos años después el «No a la guerra» zapateril a cuenta del conflicto bélico de Trump contra los ayatolás. El redactor del discurso presidencial del miércoles se quedó a gusto cuando eligió el ... sintagma, como aquel jefe de Opinión de un periódico que yo me sé cuando a mediados de los setenta se puso a la Olivetti al grito de «¡Se van a enterar en el Kremlin!». Seguidismo servil, dice... Pero qué otra cosa lleva practicando Pedro Sánchez durante toda la legislatura con sus socios del Frankenstein, que le llevan del ronzal, como a aquellas caballerías de labor, hacia lugares que él juraba y perjuraba no hollar ni por asomo antes de las elecciones de julio de 2023. ¿No es rastrero ni ofídico faltar a la palabra dada a sus electores, a los que eligieron la papeleta del PSOE confiando en que no iba a indultar a los golpistas del 'procés'? No contento con ello, después de regalarles la medida de gracia (en contra del tribunal que los sentenció) se volvió a hincar genuflexo y los amnistió por ley, para que los 'indepes' tuvieran conciencia de su sumisa condición de chicharrón, de manyaoreja, de adulador de aquellos golpistas que trataron de poner al Estado de rodillas. ¿Cabe mayor vasallaje? Y luego el espectáculo que ha dado enviando emisarios a negociar con Puigdemont a la guarida donde se esconde el forajido que, antes de julio del 23, él mismo prometió traer engrilletado a España. Primero fue Santos Cerdán, hasta que este dio con sus huesos en la trena por presunto corrupto, dominador del arte de mangoleta; luego, en septiembre del año pasado, mandó a Salvador Illa a intentar convencerle para que apoyara los presupuestos. Nones. Y finalmente a Zapatero, que tras 'doctorarse' en oscuros tejemanejes en Caracas fuese a Waterloo a por el 'cum laude' en trapicheo en la sombra. Ni por esas.

Seguidismo servil, dice Sánchez... Y qué es si no la sumisión a Otegi, convicto por secuestro. «Si quiere se lo digo veinte veces. Con Bildu no vamos a pactar nada», ¿Recuerdan? Y después vino la negociación con los herederos políticos de una banda terrorista (con casi novecientos muertos en la mochila) para que la socialista Chivite se quedase con el Gobierno de Navarra tras perder las últimas elecciones autonómicas. Y de seguido vino la entrega de Pamplona al proetarra Asirón. Y luego aquel indigno votos por presos, que se viene cumpliendo escrupulosamente después de que Grande-Marlaska fuera trasladando a prisiones vascas a todos los etarras condenados y que Sánchez, como remate, cediera al País Vasco las competencias en materia penitenciaria y la llave de la celda. Y todo por seguir en La Moncloa. «Seguidismo servil», dice el tío...

Partido Socialista Obrero Español (PSOE)


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