Sin velo: cuando el silencio deja de ser una opción
Durante años mi voz no se escuchó. No porque no existiera, sino porque fue silenciada. Vivía atrapada en una realidad que no había elegido, confinada a un hogar donde los días se repetían sin nombre y las noches no permitían el llanto en voz alta. Mi historia estaba ahí, pero no tenía espacio. No había preguntas, ni opciones, ni futuro en el que pensarme como individuo.
Ayer, en la Librería Antonio Machado de Madrid, ese silencio se rompió. La presentación de Sin velo fue mucho más que un acto literario. Fue un acto de restitución. Rodeada de mujeres feministas, amigas, amigos y personas que han acompañado mi camino, comprendí que mi historia ya no me pertenecía solo a mí. Había entrado en el espacio público, y con ello asumía una nueva responsabilidad: la de hablar también por quienes aún no pueden hacerlo.
Escribir Sin velo no fue un ejercicio de memoria tranquila. Fue una experiencia dura y profundamente atravesada por la emoción. Pensé que escribir sería recordar, pero muy pronto entendí que en realidad estaba reviviendo. Cada página me obligó a volver a momentos que creía cerrados, a heridas que había aprendido a ocultar incluso de mí misma para poder sobrevivir.
Durante mucho tiempo ni siquiera fui consciente de que podía existir otra forma de vivir
Este libro cuenta la historia de una mujer que durante muchos años no supo lo que significaba ser libre. Una mujer que vivió dentro de límites impuestos, en una........
