Maldito Dani Martín

A mí Dani Martín me cae mal. Así, sin matices y con fundamento adolescente. Cuando comenzaba con El Canto del Loco, todavía el siglo pasado, vino a Zaragoza a dar un concierto y decidió liarse con la chica que me gustaba. Yo tenía casi veinte años, una autoestima perfectamente proporcionada a mi flequillo y un futuro sentimental que se hundió en directo, con guitarras eléctricas de fondo. 

Aquella noche no solo me quedé sin beso; también le cogí tirria eterna al cantante. Él nunca lo supo, pero yo sí: guerra fría. Con el tiempo empecé a escuchar sus canciones. A regañadientes, claro. Uno puede odiar a un tipo, pero si te escribe........

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