El veneno silente

Lo he pactado con mi oftalmóloga. Cuento con su complicidad en mi resistencia a ponerme gafas mientras la vista me dé para manejarme bien y no me duela la cabeza o vea doble, lo que por fortuna no me ocurre. Se trata de retrasar lo más posible la dependencia de las lentes y por ahora solo echo en falta unas gafas cuando voy al supermercado. Me encuentro entre esos tipos raros que antes de echar un producto al carro de la compra se toma la molestia de leer la procedencia de este, los ingredientes que lo componen y la información nutricional, algo que me obliga a usar la lupa del móvil para poder leer la letra de hormiga impresa en el envoltorio de los alimentos.

Habrá paquetes pequeños donde no es fácil poner letras más grandes, pero en términos generales creo que hay una intención deliberada de dificultar la lectura de esa información porque para la mayoría de los fabricantes de........

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