Los platós de cine y TV de Madrid que dejaron de existir |
El madrileño barrio de Chamartín es un mapa de estudios de cine y televisión que fueron punteros pero que no lograron sobrevivir al boom de la especulación inmobiliaria. España no es un país con excesiva conciencia sobre su patrimonio audiovisual reciente. Menos aún, con las construcciones industriales en las que se ha producido cine y televisión. Solo parece salvarse, en el corazón de la ciudad, el edificio del No-Do que se prepara para acoger un museo cinematográfico y el plató de El Hormiguero, en los antiguos estudios Telson de la calle Alcalá. Pero los estudios se fueron perdiendo por bloques de viviendas. Los más grandes, los Estudios Buñuel de TVE, cerraron para siempre al grito de Viva la imaginación en el último programa en directo que emitieron, Alaska y Segura. Los compró la inmobiliaria Pryconsa para realizar una urbanización de lujo en la que todavía se observa hasta dónde llegaba el que fuera plató más grande de Europa, con 2.200 metros cuadrados.
Situados en la Avenida de Burgos número 5, la historia de esta ciudad del cine se inició en 1935 cuando fueron diseñados por el arquitecto Rafael Bergamín, representante clave de la arquitectura racionalista en una España que necesitaba instalaciones para acoger el invento de rodar películas.
En 1959, los adquirió el magnate estadounidense Samuel Bronston y los rebautizó con su propio nombre. Para ego el suyo. Fue el tiempo en el que se impulsó el rendimiento del complejo. 55 días en Pekín o La caída del Imperio Romano fueron algunas de las superproducciones norteamericanas que acogieron estos platós. Junto a los estudios, además, Bronston construyo unos chalets donde alojar a las famosas estrellas de Hollywood que acudían a rodar. Es lo único que sobrevive hoy del complejo. Esta pequeña colonia a lo Hollywood ha sido durante años a ONGs contra la droga y, ahora, vive un proceso de puesta a........