La epidermis discursiva es delgada en varios círculos sociales cuando se contraponen capitalismo y socialismo.

Recuerdo vívidamente una exposición de Giulio Santosuosso, en 2003, quien sesudamente presentó al comandante Chávez una tesis según la cual en el mundo está en curso una evidente redisposición ideológica producto de un apreciable cambio de paradigma de la economía. El presidente quedó impresionado por la simplicidad del enunciado.

Giulio es un matemático, informático, editor y autor de los libros «Reinventar a Venezuela» y «Socialismo en un paradigma liberal».

El «viejo modelo ha muerto», sentenció el matemático, pues las variables que lo alimentan se han agotado y -siguiendo la analogía- muere por inanición.

Lamentablemente, desde la perspectiva ideológica, no han aparecido los nuevos criterios que permitirán la reorganización conceptual de un nuevo prototipo. Los que defienden la extinción del actual modelo no detentan el vasto poder económico o mediático que les facilite la alerta según la cual no es éste un problema exclusivo del statu quo, sino de todos en el planeta que tenemos.

La propuesta en este breve espacio reflexivo es doble. Primero, es más fácil apreciar al capitalismo como sinónimo de individualismo, donde la empresa está en manos de una junta directiva propietaria, y atenta de sus beneficios. Al individualismo, como modelo, se le opone el socialismo, esto es: medios de producción en manos de la clase trabajadora, atentos al beneficio del colectivo.

Segundo, hay otro aspecto en la propuesta: el modelo político, con dos paradigmas preexistentes: el liberalismo por un lado, con la intervención mínima del Estado, y en el otro extremo, el estatismo, presencia del Estado en todo orden.Utilizando la metódica cartesiana, como reflexión científica, abrevio: la propuesta muestra un eje individualismo-socialismo; y otro, liberalismo-estatismo.

En ambos casos, entre los extremos, hay un caleidoscopio doctrinario de colores.
A efectos de esta exposición, se aprecian dos confusiones conceptuales e históricas: la primera, ocurrida a lo largo de los últimos 250 años, que identificó, exclusivamente, al capitalismo con el liberalismo; la segunda, ocurrida en el siglo pasado, que identificó al socialismo con el estatismo, inexorablemente atadas una a la otra.

Estas confusiones, ambas, se han vendido con efectivo mercadeo político y pseudo científico que -en muchos casos- convierte a los que muerden la carnada en adalides de una causa inexistente, al menos desde la perspectiva de la razón pura.

Finalmente, las evidencias señalan que no hay fórmula única, universal o mágica. A pesar de ello e interpretando la tesis de Giulio, se sugiere es que el camino más expedito para alcanzar la sociedad más justa (la que todos deseamos vehementemente), se consigue con la alineación del socialismo y el liberalismo, una vez que el socialismo haya dejado a un lado al estatismo y el liberalismo haya dejado a un lado al capitalismo, podremos avanzar como próspera semilla en la construcción de un mundo nuevo.

Uno de los más preclaros defensores del capitalismo, el economista austríaco Joseph Schumpeter, anticipó hace 80 años el éxito del socialismo y el fracaso del capitalismo sosteniendo que «El socialismo ha sido llamado el Proteo intelectual. Hay muchas formas de definirlo -aceptables, me refiero, no aquellas según la cual el socialismo significa pan para todos- y la que propongo no es necesariamente la mejor. Pero, sin ánimo de caer en el peligro de la pedantería, puedo decir que el futuro del mundo yace en él».

La que arriba se enuncia bien puede ser una.


@betancourt_phd

QOSHE - Proteo intelectual - Roberto Betancourt A
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Proteo intelectual

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02.09.2022

La epidermis discursiva es delgada en varios círculos sociales cuando se contraponen capitalismo y socialismo.

Recuerdo vívidamente una exposición de Giulio Santosuosso, en 2003, quien sesudamente presentó al comandante Chávez una tesis según la cual en el mundo está en curso una evidente redisposición ideológica producto de un apreciable cambio de paradigma de la economía. El presidente quedó impresionado por la simplicidad del enunciado.

Giulio es un matemático, informático, editor y autor de los libros «Reinventar a Venezuela» y «Socialismo en un paradigma liberal».

El «viejo modelo ha muerto», sentenció el matemático, pues las variables que lo alimentan se han agotado y -siguiendo la analogía- muere por inanición.

Lamentablemente, desde la perspectiva ideológica, no han aparecido los nuevos criterios que permitirán la reorganización conceptual de un nuevo prototipo. Los que........

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