La tecnología de punta es un espejismo |
En muchas ocasiones se repite como consigna: «compramos tecnología de punta». Sin embargo, en este ámbito, comprar no es poseer. Muchas veces es como firmar una suscripción, atándote a actualizaciones, repuestos, licencias y a una hoja de ruta que no has escrito. En otras palabras, la fidelidad no la paga quien vende, sino quien compra. Por eso, cuando un país o una empresa incorpora tecnología sin desarrollar capacidades propias, la decisión no puede quedar en manos del entusiasmo comercial, sino que exige política pública, ingeniería de contratos y acompañamiento experto que piense en el mediano y largo plazo. Porque la independencia tecnológica, si se desea, suele comenzar con un contrato de dependencia, pero exige procesos expertos que eviten que termine allí.
China ofrece una lección sin atajos, incómoda y útil. En su apuesta ferroviaria, la alta velocidad no nació «autóctona» pues buena parte de la tecnología........