La IA no nace libre
La inteligencia artificial (IA) debe analizarse más allá de una nueva ola técnica, es una materia de poder industrial, de soberanía regulatoria y de protección ciudadana. Por ello, la Unesco adoptó en 2021 su Recomendación sobre la Ética de la IA para los 194 Estados miembros, mientras que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) actualizó en 2024 sus principios y mantiene un observatorio con más de 900 políticas e iniciativas públicas sobre IA. A esto se suma la controversial advertencia del padrino de la IA, Geoffrey Hinton, premio Nobel de Física 2024, insistiendo en que el desarrollo acelerado de estos sistemas exige supervisión y reglas, más que entusiasmo mercantil.
Las cifras ayudan a despejar la neblina de esta guerra sin cuartel de la IA que, según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), tiene un mercado mundial que de 189 millardos de dólares en 2023 pasará a 4.800 millardos en 2033. Esta expansión nace sobre una base muy concentrada pues apenas 100 empresas tienen el 40 % del gasto corporativo mundial en I D en 2022, localizado sobre todo en Estados Unidos y China; además, ambos países reúnen cerca del 60 % de las patentes de IA y un tercio de las publicaciones globales. En paralelo, la Universidad de Stanford reporta que casi 90 % de los modelos notables de 2024 provinieron de la industria, no de las universidades, y........
