Un estudio conducido por la doctora en psicología, neurociencia y simbología, Lera Borotdisky, preguntó a un grupo de estudiantes con lenguas maternas diferentes (español y alemán) que describieran algunos objetos de diferente género (masculino y femenino) en esas lenguas.

Por ejemplo, la palabra «llave» -cuyo género en español es femenino y en alemán masculino- fue descrita por los alemanes empleando los adjetivos: dura, pesada, irregular, dentada, metal y útil, entre otros. En este orden de ideas, los que hablaban español como lengua materna, se refirieron a la misma palabra como dorada, pequeña, brillante, y complicada. Igual ocurrió con el vocablo puente, que en alemán es femenino y lo identificaron como bonito, elegante o tranquilo. En español, lo catalogaron como grande, fuerte, elevado, e incluso peligroso.

El estudio fue realizado para determinar si nuestra lengua materna influye en la forma en la cual percibimos el mundo a través de nuestros sentidos (facultades cognitivas). El tema ha sido sometido a debate intensamente.

Borotdisky concluyó en que el lenguaje es clave y único en la experiencia humana y que afecta profundamente la forma en la que pensamos, vemos el mundo, pintamos nuestros cuadros y apreciamos la solución de problemas de nuestras vidas.

Rescato estos hallazgos para hilarlos con la importancia de una adecuada transferencia tecnológica internacional, esto es: la transferencia de conocimientos propietarios de un país a otro para el desarrollo específico de un área preconcebida y madura. Hago énfasis en «madura», pues la llamada «tecnología de punta» no es usualmente negociada.

La transferencia tecnológica es influida extraordinariamente por el mundo sensible, más aun cuando fluye de una a otra lengua, de una a otra cultura, del chino al español, del japonés al inglés, del persa al español. Decía la poetisa que «el lenguaje ejerce un poder oculto, como la luna en las mareas».

La transferencia tecnológica es contractual, en donde se limita la propiedad intelectual que es objeto de interés, acompañada del mercado que asegura la comercialización de los futuros bienes y servicios de quien recibe la tecnología. Al embarcarse en esta importante tarea, es indispensable contemplar la apropiada exposición del componente cultural, y el idioma debe considerarse como el mapa de carreteras de una cultura, o como nos recuerda Imran Khan «A nadie le importa cuántos idiomas sabes hablar a menos que te importe cómo comunicarte».

*El autor es Presidente del Observatorio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación

@betancourt_phd

QOSHE - El idioma garantiza la transferencia - Roberto Betancourt A
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El idioma garantiza la transferencia

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25.06.2022

Un estudio conducido por la doctora en psicología, neurociencia y simbología, Lera Borotdisky, preguntó a un grupo de estudiantes con lenguas maternas diferentes (español y alemán) que describieran algunos objetos de diferente género (masculino y femenino) en esas lenguas.

Por ejemplo, la palabra «llave» -cuyo género en español es femenino y en alemán masculino- fue descrita por los alemanes empleando los adjetivos: dura, pesada, irregular, dentada, metal y útil, entre otros. En este orden de ideas, los que hablaban español como lengua materna, se refirieron a la misma palabra como dorada, pequeña, brillante, y complicada. Igual ocurrió con........

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