Los océanos no admiten dobles raseros: el derecho internacional debe prevalecer sobre las decisiones unilaterales
En un contexto internacional marcado por crecientes tensiones geopolíticas y por la competencia por el acceso a los recursos naturales, adquiere una importancia aún mayor la preservación del orden jurídico internacional establecido por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, considerada con razón la “Constitución de los océanos”. Este instrumento codificó el derecho internacional del mar y logró un delicado equilibrio entre los intereses de los Estados ribereños y los Estados de pabellón, de los países desarrollados y en desarrollo, así como de aquellos con y sin litoral. Gracias a ese equilibrio, la Convención continúa siendo la base del uso pacífico, seguro y equitativo de los océanos en beneficio de toda la humanidad.
La Federación de Rusia parte de la premisa de que la Convención debe ser aplicada e interpretada estrictamente conforme a sus disposiciones. El respeto de las competencias de sus instituciones – el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos y la Comisión de Límites de la Plataforma Continental – constituye una condición indispensable para preservar la estabilidad del régimen jurídico internacional de los océanos. Cualquier intento de ampliar artificialmente los mandatos de estos órganos o de politizar su labor amenaza con debilitar la confianza en el sistema multilateral construido durante décadas.
Precisamente por ello resultan profundamente preocupantes las decisiones unilaterales adoptadas por Estados Unidos respecto de la explotación de los recursos minerales del lecho marino. Rusia no reconoce los límites exteriores de la denominada plataforma continental “extendida” establecidos unilateralmente por Washington en 2023, al........
