Me gritaron: “¡mona!”

Me tomo el tiempo de escribir sobre los acontecimientos circenses de aquella jornada en Madrid, que trajo la memoria de la ofensiva palabra “mona” para hablar de una mujer, porque hay palabras que pese a su disfraz inocente, no son solo palabras, son archivos.Guardan siglos de violencia, de silencios aprendidos. Por eso, cuando en Madrid se gritó “fuera la mona” contra una mujer venezolana, no estábamos frente a una simple grosería política, sino frente a una forma antigua de ordenar el mundo: poner a una persona fuera de la humanidad para poder odiarla sin........

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