La lucha por la soberanía y la no intervención ha sido una constante de los pueblos de América Latina. Recordemos la doctrina Carranza, de comienzos del siglo XX, con el pueblo mexicano en plena revolución y un Venustiano Carranza en 1918 enfrentando el intervencionismo de Estados Unidos. “La igualdad, el mutuo respeto a las instituciones y a las leyes y la firme y constante voluntad de no intervenir jamás, bajo ningún pretexto, en los asuntos interiores de otros países” son principios que el Gobierno de EEUU y sus gobiernos aliados de la Unión Europea no respetan. Hace tres días, Venezuela es atacada, nuevamente, por esa política injerencista de EEUU que ahora se entromete en la disputa territorial que mantiene nuestro país con Guyana por el Esequibo. Ciertamente, es el Acuerdo de Ginebra el que debe respetarse -como sostiene Venezuela- y no el fraudulento Laudo Arbitral de 1899 -defendido por EEUU- que despojó a Venezuela de una parte de su territorio.

En la actualidad, esos países injerencistas pretenden socavar el principio de no intervención en los asuntos internos de otro Estado, con las llamadas “intervención democrática” e “injerencia humanitaria”, o como lo hace últimamente el Gobierno de EEUU disfrazado con el ropaje de defensor de los derechos humanos para ocultar sus mezquinos deseos, muchas veces impredecibles, o de poner en práctica su interés energético, como cuando sienta su ambición en Guyana. Sin duda alguna, Venezuela ha sido víctima de la injerencia de EEUU en sus asuntos internos y externos, siendo una de esas acciones la aplicación unilateral de sanciones económicas y financieras para presionar o coaccionar al Estado venezolano a que subordine el ejercicio de su soberanía, o haga lo que se le ordene, como es el caso de celebrar elecciones anticipadas o de dialogar, obligatoriamente, con sectores de la oposición de su interés, previamente indicados. Eso se llama injerencia.

Es importante saber que la injerencia en los asuntos de otro Estado, no sólo hace referencia al empleo de la fuerza militar para invadir un país, sino que además se utiliza para promover procesos que cambien el orden político de un Estado, ya sea apoyando un golpe militar, judicial o parlamentario; o financiando a grupos o bandas paramilitares o terroristas para desestabilizar y tumbar gobiernos o, simplemente, enviando una“ayuda humanitaria”. Es la sempiterna injerencia.

QOSHE - La sempiterna injerencia - Beltrán Haddad
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La sempiterna injerencia

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08.10.2022

La lucha por la soberanía y la no intervención ha sido una constante de los pueblos de América Latina. Recordemos la doctrina Carranza, de comienzos del siglo XX, con el pueblo mexicano en plena revolución y un Venustiano Carranza en 1918 enfrentando el intervencionismo de Estados Unidos. “La igualdad, el mutuo respeto a las instituciones y a las leyes y la firme y constante voluntad de no intervenir jamás, bajo ningún pretexto, en los asuntos interiores de otros países” son principios que el Gobierno de EEUU y sus gobiernos aliados de la Unión Europea no respetan. Hace tres días, Venezuela es........

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