Acaba de dejarnos del plano terrenal, Pedro Pablo Aguilar, dirigente político que lo fue del partido socialcristiano Copei, en el cual ocupó diferentes responsabilidades, entre ellas la máxima de secretario general y otras del nivel nacional, estadal y municipal.

No es el caso de comentar sólo su aporte a la organización copeyana, sino más bien de observarlo en su rol de conductor político nacional como constructor muy destacado de esa organización, en su nivel de activo de mérito desde la época de la dictadura de Pérez Jiménez en la cual tuvo un papel destacado en la oposición a ese régimen de fuerza y persecución.

Lo recordamos como un hombre de pensamiento y acción, de entorno doctrinario en el campo demócrata cristiano en el cual hacia gala de los valores que alimentan ese espacio de pensamiento. Un político que exhibía su formación doctrinaria ante cualquier episodio del activismo partidista. Así queda constancia de sus intervenciones en el Senado y en la Cámara de Diputados y en los eventos nacionales e internacionales de la organización copeyana y de Latinoamérica.

Hombre de criterio, reposado, sin poses de dirigente, preocupado por la solución de los problemas permanentes del subdesarrollo nacional, PPA supo llevar adelante la voz del partido cuando este estuvo en funciones de gobierno, etapa de normales desencuentros entre el partido y el gobierno conducido por hombres socialcristianos, etapa difícil por las diversas aprehensiones que se tienen en la solución de problemas de varios sectores y puntos de vista en coyunturas de importancia.

Se recordará PPA como dirigente de sólida formación doctrinaria, visión de trascendencia, actividad constante, ora en el partido ora en los cargos de representación parlamentaria, ya con el verbo del discurso o de la oposición puertas adentro o afuera de la organización partidista.

Su voz reposada, reflexiva, seguirá oyéndose tanto en el espacio partidista como en la calle, la plaza pública o en la casa de las leyes o en el aula de clases donde también aportó la visión de su talento en la formación de estudiantes que lucharán por una Venezuela mejor.

La democracia venezolana tiene un nuevo ejemplo de un hombre de Estado. Está su legado en las páginas de informes de trabajo, legislativo, horas de debates, ponencias de asuntos de interés público, artículos de opinión diseminados en diarios nacionales o regionales. Pedro Pablo Aguilar sigue en su aporte reflexivo.

QOSHE - Pedro Pablo Aguilar, un hombre de Estado - Baltazar Gutiérrez
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Pedro Pablo Aguilar, un hombre de Estado

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11.10.2022

Acaba de dejarnos del plano terrenal, Pedro Pablo Aguilar, dirigente político que lo fue del partido socialcristiano Copei, en el cual ocupó diferentes responsabilidades, entre ellas la máxima de secretario general y otras del nivel nacional, estadal y municipal.

No es el caso de comentar sólo su aporte a la organización copeyana, sino más bien de observarlo en su rol de conductor político nacional como constructor muy destacado de esa organización, en su nivel de activo de mérito desde la época de la dictadura de Pérez Jiménez en la cual tuvo un papel destacado en la oposición a ese régimen de fuerza y........

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