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Por qué el juicio contra Nicolás Maduro es legalmente nulo

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20.05.2026

El próximo 30 de junio de 2026 marcará un hito irreversible en la historia judicial de los Estados Unidos. Lo que formalmente se pretendió instrumentalizar como un caso penal ordinario por «narcoterrorismo» ha quedado al descubierto, por confesión expresa de sus propios ejecutores, como una operación de asedio geopolítico, anexión territorial y latrocinio comercial a escala de Estado.

Para el abogado defensor Barry Pollack, la estrategia procesal no admite la distracción de debatir los hechos de una acusación artificialmente confeccionada; el deber inmediato exige (Moción Ómnibus) la impugnación y desestimación total de la causa, fundamentada en la doctrina de la conducta gubernamental indignante y en las propias admisiones oficiales del Gobierno de los Estados Unidos.

El derecho penal estadounidense prohíbe taxativamente la instrumentalización de los tribunales federales como un pretexto para alcanzar fines corporativos ajenos a la ley. La evidencia documental y forense revela la verdadera naturaleza del proceso: una nítida confesión de móvil donde la persecución judicial es el brazo ejecutor de un plan de negocios diseñado para confiscar y saquear el petróleo, el oro, las tierras raras y las riquezas soberanas de una nación.

La válvula de escape de William Barr

Las memorias del exsecretario de Defensa, Mark Esper, en su libro A Sacred Oath (Un Juramento Sagrado), preservan de forma intacta la huella dactilar de la premeditación política en el Despacho Oval. Dice Esper:

“Parecía sincero, pero conociendo a Trump como llegué a hacerlo, casi no sentía que esta fuera su principal motivación. En su libro, Bolton menciona el interés del presidente en obtener acceso a las reservas de petróleo de Venezuela. Yo mismo escuché a Trump hablar de esto un par de veces. Una vez dijo ‘deberíamos obtener el petróleo’ cuando se discutió una acción militar, y en otras ocasiones quiso asegurarse de que Estados Unidos tuviera ‘acceso total’ -sin restricciones de ningún acuerdo previo con Rusia o China- a los recursos del país si Maduro era derrocado por nosotros. En un momento dado, Trump planteó la posibilidad de usar la fuerza militar para derrocar a Maduro, diciendo algo así como: ‘¿Y si el ejército estadounidense bajara allí y se deshiciera de Maduro?’. Esto me hizo estremecer, aunque intuí que estaba poniendo a prueba a Guaidó. Trump simplemente parecía ver estas cosas como oportunidades para ganar dinero, lo cual no me sorprendió, dado su historial empresarial y su concepción de la riqueza como indicador de éxito. Sin embargo, tales acciones contravenían las políticas y prácticas estadounidenses de larga data y, en la mayoría de los casos, el derecho internacional.”

Esper profundiza en la trastienda de la reunión sostenida en la Casa Blanca con la delegación de Juan Guaidó y los equipos de ambas administraciones, detallando cómo la sugerencia del Ejecutivo de utilizar abiertamente al ejército estadounidense para «deshacerse» (get rid of) del mandatario venezolano -lo que en el lenguaje operativo e institucional implicaba una ejecución o asesinato militar directo- causó alarma en el Pentágono.

¡No es un secreto! Trump ha demostrado ante los medios de comunicación ser una persona de temperamento colérico, de baja tolerancia a la frustración e impulsivo. Ante el rechazo técnico de........

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