Maduro, el «Mocho» y el Cónsul
A finales del siglo XIX, Ciudad Bolívar soñaba con la modernidad. El estrépito de la máquina de vapor y el hierro de la Revolución Industrial llegaban al Orinoco de la mano de George Underhill, un empresario de Nueva Jersey que no solo era el cónsul de Estados Unidos, sino el amo del agua. Bajo contratos gestados en la era de Guzmán Blanco, Underhill desplazó a los viejos aguateros para construir el acueducto; él controlaba los motores, el mantenimiento y la distribución del vital líquido. Era el rostro del capital extranjero en una Venezuela anárquica.
Pero en 1892, la Revolución Legalista........
