Las bombas atómicas lanzadas contra Japón tenían varios objetivos: rendir Japón ante Estados Unidos, mostrar al mundo el poder destructor de EEUU y en especial a los soviéticos, que le habían declarado la guerra a Japón y se debía detener el avance comunista en territorio nipón. Y otro objetivo descuidado era: levantar la moral, la seguridad y el espíritu guerrerista de los estadounidenses.

La investigación social, la publicidad, la televisión, la radio, la prensa, el poder adquisitivo y el consumo convirtieron el “modo de vida americano” en el contenido esencial del “destino manifiesto”. Durante los 25 años posteriores al final de la II Guerra Mundial el pueblo estadounidense creyó en la capacidad de los EEUU para crear un mundo mejor en el extranjero y una sociedad más feliz en casa.

A partir de 1946 se produjo una explosión de nacimientos que duró 19 años y que alcanzó para 1964 la cifra de 76 millones de niños (generación “baby boomers”) nacidos en una nación de cuyo capitalismo dependía una Europa destruida por la guerra. La posguerra dejaba a la economía de EEUU nadando en la prosperidad y en una riqueza que parecía ilimitada (todo el parque industrial y de servicio de EEUU estaba intacto).

La seguridad y la economía boyante animaron a los estadounidenses a tener y mantener un mayor número de niños, el grupo familiar creció. Para 1964 llegaron a representar el 40% de la población (dominaron la cultura popular y la rebeldía de las décadas de 1950-60-70). Ello impactó toda la economía como un grupo demográfico apetecible por el marketing para productos vinculados a su grupo de edad (niños y adolescentes).

La Barbie patriota, en 1976 fue enterrada en la “cápsula del tiempo oficial del bicentenario de los Estados Unidos” para ser abierta el tricentenario (2076), convirtiéndose así en un ícono cultural de la nación.

El “patriotismo” de Barbie no duró mucho, el mercado para la década de los 90 cambió: la competencia se hizo más feroz, los juegos digitales conquistaban a niños y adolescentes, el crecimiento demográfico bajó su ritmo y el envejecimiento de la población se hizo presente; a ello hay que sumarle la sensibilidad de los bolsillos de los consumidores, el tema de los precios dolía.

Matell se fue de EEUU, optó por la deslocalización y externalización de la producción: “obtenía las materias primas (plástico y pelo) en Taiwan y Japón. El ensamblaje en Indonesia, Malasia y China. Los moldes y pinturas provenían, sin embargo, de EEUU. China aportaba el algodón para fabricar los vestidos, además de la mano de obra” (Hoy el grito es: América First).

QOSHE - Barbie patriota - Alfredo Clemente
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Barbie patriota

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24.08.2023

Las bombas atómicas lanzadas contra Japón tenían varios objetivos: rendir Japón ante Estados Unidos, mostrar al mundo el poder destructor de EEUU y en especial a los soviéticos, que le habían declarado la guerra a Japón y se debía detener el avance comunista en territorio nipón. Y otro objetivo descuidado era: levantar la moral, la seguridad y el espíritu guerrerista de los estadounidenses.

La investigación social, la publicidad, la televisión, la radio, la prensa, el poder adquisitivo y el consumo convirtieron el “modo de vida americano” en el contenido esencial del “destino manifiesto”. Durante los 25 años posteriores al final de la II........

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