El sujeto Guaidó por lo general provoca lástima en sus apariciones públicas, porque, además de lo lamentable que resulta el circo que todavía hoy pretende seguir montando con la fábula del autogobierno, su desfase con la realidad es definitivamente penoso.

Pero en otras ocasiones, no menos vergonzosas, simplemente repugna.

Aparecer en medio del inmenso dolor que embarga a Venezuela por la terrible tragedia de Las Tejerías, trajeado como todo un dandy deportivo, una deslumbrante chaqueta de lycra ignífuga de alta resistencia, junto a su fastuosa camioneta blindada de alta gama (famosa por su capacidad para recibir impactos de huevos podridos y tomates piches por donde quiera que pase) acomodando unas botellas de agua para fingir con esa posada imagen una abnegada dedicación a las labores de socorro por las que clama el pueblo aragueño en estos momentos y soltando una de sus inentendibles peroratas de supuesto corte político, más que inmoral es en verdad odioso.

Nada puede resultar más ofensivo a la dignidad humana que el grotesco acto del impúdico aprovechamiento con el que algún oportunista pretenda cautivar de un momento a otro a un pueblo que sufre y que espera apoyo sustantivo y eficaz más que ninguna otra cosa.

Mucho más cuando el bochornoso acto está cargado de la más ruinosa mezquindad, al tratar de negar lo que el país y el mundo han visto como una de las noticias más difundidas a partir del desastre que arrasó con incontables vidas y causó desapariciones, heridos y la más pavorosa destrucción que se haya producido desde el deslave de Vargas, como lo ha sido la presencia inmediata del gobierno revolucionario en pleno en las labores de rescate, atención y saneamiento, a las que se abocaron cientos de funcionarios de distinto nivel que se dieron cita en el lugar para atender al pueblo de Las Tejerías sin ninguna clase de distinción partidista o política, empezando por el Jefe del Estado, el presidente Nicolás Maduro.

Se necesita ser muy miserable para tratar de usar ese momento de dolor en la búsqueda de algún rédito político. Pero más asqueroso aún, es intentar tapar con unas botellitas de agua la abnegación y la entrega de un gobierno que ha colocado siempre al ser humano como el centro fundamental de su acción.

QOSHE - Demagogia de un miserable - Alberto Aranguibel
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Demagogia de un miserable

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12.10.2022

El sujeto Guaidó por lo general provoca lástima en sus apariciones públicas, porque, además de lo lamentable que resulta el circo que todavía hoy pretende seguir montando con la fábula del autogobierno, su desfase con la realidad es definitivamente penoso.

Pero en otras ocasiones, no menos vergonzosas, simplemente repugna.

Aparecer en medio del inmenso dolor que embarga a Venezuela por la terrible tragedia de Las Tejerías, trajeado como todo un dandy deportivo, una deslumbrante chaqueta de lycra ignífuga de alta resistencia, junto a su fastuosa camioneta........

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