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Día de la marmota o tripartito

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14.11.2017

14/11/2017

La agitada política catalana tiene un reverso sociológico de sorprendente estabilidad. Nada se mueve de manera significativa en ese magma, donde la pluralidad de opciones no impide que elección tras elección se imponga una suerte de gatopardismo en el que todo puede cambiar para seguir exactamente de la misma manera. Lo que hoy se llama fractura es una constante que se agudiza cuando la variable país se impone al eje izquierda-derecha y da lugar a dos bloques inquebrantables. Elegir un camino u otro está en manos de ERC, que es el fiel de la balanza. ¿Qué ser? ¿Más Esquerra o más Republicana y de Catalunya? He ahí el dilema.

Basta con repasar las últimas citas electorales para apreciar este fenómeno. En 2003 y 2006 CiU y Esquerra obtuvieron en conjunto un 42,84% y un 48,77% de los votos, respectivamente, pero un pacto de los republicanos con el PSC e Iniciativa posibilitó un tripartito que acabó con la hegemonía nacionalista. El experimento resultó un desastre. En los comicios de 2010 ERC perdió cinco puntos y tocó fondo con un 7% de los votos. Fue entonces cuando inició el viraje, más bien un giro copernicano, en el que la vía nacional arrinconó a la meramente ideológica. En esas mismas elecciones la suma de ERC, CiU (38,4%) y la efímera formación de Joan Laporta (3,28%) totalizó un 46,68% del electorado.

El cambio de estrategia hizo que ERC recuperara terreno. En 2012 alcanzó el 13,7% aunque el ‘bloque nacional’, junto a CIU y la CUP, retrocedió ligeramente hasta situarse en el 45,24%. Algo similar ocurrió en 2015, cuando Junts pel Sí, su coalición con Convergència, obtuvo el 35,59 de los votos y la CUP un 8,21% (43,8%). A poco más de un mes de las elecciones de diciembre, la última encuesta de La Vanguardia sitúa a ERC en cabeza con el 29,3%, y otorga al PdeCat (la antigua Convergència) y a la CUP un 10,4 y un 6,3% de los votos respectivamente, el 46% del total. Es el punto medio de una horquilla que se ha mantenido invariable en los últimos 15 años.

Los vasos comunicantes han venido funcionando con profusión en el interior de cada bloque pero de manera casi imperceptible entre ambos. Si a ERC le fue bien siendo menos Esquerra, al PSC le ha ocurrido justamente lo contrario. La pugna por acentuar su catalanismo y las sucesivas crisis y fugas de dirigentes proclives al soberanismo le hicieron pasar del 31,16% de apoyo electoral de 2003 -cuando Maragall ganó en votos las elecciones-, al 12,72% de 2015, una sangría de la que se ha alimentado Ciudadanos primero y la confluencia catalana de Podemos -hoy subsumida en la nueva formación de Ada Colau- después. Pese a ello, si en 2003 los partidos no independentistas representaban el 50,53% del electorado, en 2015 -incluyendo entre ellos a Catalunya Sí que es Pot – mantuvieron un apoyo del 48%.

Pese a la situación excepcional creada tras la aplicación del artículo 155 y la ofensiva judicial contra los dirigentes independentistas, no es previsible que los comicios varíen significativamente los parámetros ya conocidos. El independentismo puede ganar las elecciones pero será difícil que supere el 50% de los votos, y si los principales actores no cambian de estrategia Catalunya puede quedar atrapada en un interminable día de la marmota.

Por mucho que Ciudadanos se empeñe en atraer al PSC y al PP a un frente constitucionalista, convertir a Inés Arrimadas en presidenta se antoja matemáticamente imposible. En definitiva, todo se reduce a dos opciones: la reedición de un gobierno de independentistas con Junqueras de presidente o la conformación de un tripartito en el que necesariamente tendrían que participar el PSC y los comunes de Ada Colau.

Aun con su líder entre rejas, los republicanos han resistido las presiones para alumbrar una nueva coalición soberanista y, liberados del lastre del PdCat, se disponen a ejercer la mayoría que le dan los sondeos. En su mano está proseguir la cruzada por el referéndum pactado y/o la independencia o reorientar la política catalana y posponer el sueño hasta una ocasión más favorable. Que........

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