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Carlos Mesa, de cerca

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12.07.2018

Tras 18 años de dictadura, el 10 de octubre de 1982, Hernán Siles Zuazo es posesionado como Presidente Constitucional de Bolivia. Esa fecha marca un hito histórico profundamente reivindicativo, humano y político en un país sitiado y herido de muerte por la dictadura que no tuvo piedad para gobernar con las botas apretadas y los fusiles calientes.

1964-1982, significa un tránsito de vida en blanco y negro, una época perdida en la que los bolivianos casi nos acostumbraron a ser mandados y los dictadores a mandar y a matar.

En 1982 se ponía fin a una aterradora pesadilla, pero también se daba paso a una gran incertidumbre, desde luego, con una chispa de esperanza e ilusión: asumir con valentía un país completamente desarticulado que tenía que reeducarse y reconocerse a sí mismo en el espejo de su memoria histórica como una sola pieza, íntegra y vigorosa, recordando con nostalgia las mieles de la democracia.

El daño que le hizo la dictadura a Bolivia, a su sociedad, a sus instituciones, a su convivencia interhumana y su futuro fueron profundos y, en algunos casos, irreversibles. Dejó una huella negra, un vacío generacional sin desarrollo, frustrada y anquilosada. La muerte enterró a personalidades de gran valía y la vida se tornó escéptica y poco halagüeña. Toda dictadura, decía Octavio Paz, sea de un hombre o de un partido, desemboca en las dos formas predilectas de la esquizofrenia: el monólogo y el mausoleo.

Sin duda, desmontar toda esa corruptela significó sacrificio y entrega. Los ciudadanos enfrentamos con hidalguía los nuevos retos. Había, pues, un pacto colectivo para seguir creyendo, pese al descalabro, que la democracia no solo era un abuso de las estadísticas, sino que también traía buenos augurios de libertad, bienestar, diversidad de ideas y respeto por los propósitos de los otros. Recuperar la democracia en Bolivia costó sangre y sacrificios. Sirvió para comprender que ningún sujeto o sujetos trastornado(s) puede(n) decidir taxativamente en nombre de un pueblo.

A la luz de un nuevo tiempo histórico y democrático en Bolivia, surgieron personalidades y hechos que reivindicaron enormemente la palabra y la acción. Fueron protagonistas de un largo camino, que todavía........

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