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Si esto es un Borbón

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19.05.2017

El martes una infanta de España logró con solo diez años una proeza: hacer su primera comunión sin reabrir el debate sobre monarquía o república ni desencadenar marchas por la aconfesionalidad del Estado. Dos controversias que, junto con la fijación moral del callejero, representan para el buen español lo que el porno para el soltero: vicios irresistibles, seguramente incurables. El español según Ferlosio es onfaloscópico: se escruta sin asco ni piedad el círculo del ombligo y nunca lo ve cerrado. Quién soy. Qué tiene él que no tenga yo. Por qué tengo menos. Cómo me ahorro la trimestral del IVA. ¿Acaso Alcañiz carece de identidad? La Transición fue un parche. Pedro, ¿tú sabes lo que es una nación? Cuestiones todas insolubles que repican sin cesar entre las paredes craneales del hijo de Atapuerca. Pues bien: Todo ese temblor metafísico permaneció quieto al paso de una niña Borbón con un crucifijo al cuello acompañada de dos reyes nada metafóricos. De los de palacio, corona y dinastía de siglos. Uno de ellos, de hecho, era su padre.

El ABC recogió la noticia sin privarse del sintagma atenuante: "como una familia más". Todos sabemos que no es una familia más, pero si siguen insistiendo van a terminar siéndolo, y los monárquicos metafísicos como Dalí o yo dejarán de sentir el eco de la historia y la belleza del símbolo que justifican nuestra adhesión a una institución efectivamente anacrónica. ¿Y? Algunas de las cosas más apreciadas por el hombre son anacrónicas, empezando por los vinilos o las manifas sindicales. Yo quiero que la monarquía lo siga siendo, pero Felipe VI ha emprendido tan firme camino de modernización que los nostálgicos de vez en cuando hemos de........

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