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Científicos y académicos

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08.11.2018

La doctrina de seguridad norteamericana en la segunda guerra tenía dos principios: el efecto dominó y el monolitismo. El efecto dominó hacía referencia al hecho de que la ‘caída’ de un país en el comunismo acarrearía necesariamente un riesgo de contagio que implicaría la caída de otros países cercanos al comunismo y una escalada de difícil pronóstico que podía terminar en muchos países orbitando alrededor de dicha ideología. En segundo lugar, el monolitismo implica aceptar la premisa siguiente: cada vez que una acción de un país es caracterizable como una conducta del tipo socialista, entonces se entiende que detrás de esa acción está Moscú. Un elemento articulador de ambas tesis es que todo lo que no es Occidental y liberal, que esté acumulando poder, es parte del monolitismo soviético y está seguramente infiltrado o financiado, sea un movimiento religioso, social, cultural, lo que sea. Y que, si se lo deja avanzar, entonces veremos producirse el efecto dominó.

Como durante los últimos días las comunidades investigativas nos enteramos que se reducía el dinero para ciencia, a pesar que justo hay que echar a andar el nuevo Ministerio de Ciencia, apareció la inquietud de quienes realmente creen que el modelo chileno necesita ciencia.

Esta doctrina es evidentemente conservadora. La gracia de todo conservadurismo es que tiene mucha eficacia política porque opera sobre un maniqueísmo: existe el bien y existe el mal. Lo neutro no existe, normalmente lo neutro es el mal bien vestido. Estas estructuras son movilizadoras y son populares porque simplifican el mundo, cuestión siempre importante. Es tan intensa esta forma de ver el mundo, instalada por estados Unidos después de 1945, que hasta el día de hoy cualquier acción que pone en riesgo el funcionamiento regular de la economía liberal, se asume como un riesgo mayor y como una creación o una conducción comunista. Literalmente Moscú ya no existe como comunismo, pero no importa, ya lo dijo Marx, es un fantasma. Y como tal, puede operar.

Hago este largo preámbulo solo para decir que la estupefacción de los académicos y científicos de Chile no tiene sentido. Como durante los últimos días las comunidades investigativas nos enteramos que se reducía el dinero para ciencia, a pesar que justo hay........

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