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El insulto como argumento

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12.01.2017

Dentro de los múltiples reclamos que se le hace al gobierno,- que no sabe, no contesta- es el que de un plumazo, lanzaran al barranco una importante resolución de año nuevo. Había que hacer lo imposible para ver el lado positivo de las cosas, sobre todo en lo referente a esta administración. Eso claro, en virtud de que alguna razón de peso tiene que haber para que después de once años de un trabajo duro, desgastante, de tremenda responsabilidad y mucha oscuridad, Evo Morales haya hecho del lograr una nueva postulación, la razón de su existencia. El que algunos vean, lo que muchos otros no y que estén dispuestos a todo por mantener las cosas como están, es una provocación.

Durante todo el año pasado, después de la Camc, el Fondioc entre otras múltiples cuestiones difíciles de digerir, parecía que la necesidad de impunidad -amén del disfrute del "maravilloso instrumento del poder" -era un motivo por demás válido para no permitir que nadie meta sus narices o escarbar que fue de los miles de millones de dólares ingresados en la más grande bonanza de nuestra historia. Tampoco es deseable que otros se pongan a fisgonear en millonarios contratos adjudicados pasionalmente. Esto será -sin duda- una de las grandes incógnitas a resolver y pecados por confesar, una vez que caduque este gobierno y su proceso de cambio. Todo tiene fecha de vencimiento, desde el noble yogurt hasta la vida de todos los seres vivos. Sin excepción.

Con la mejor intención, había que considerar que el Dakar era algo positivo no solo para los fanáticos tuercas y ciertos movimientos sociales tan propensos al jolgorio, sino además, era una circunstancia que ameritaba mirar con buenos ojos. Todo pasaba más o menos suave, pensando que era mejor no ahondar en el tema y mantener una benevolente y distante actitud. No pasaba desapercibido sin embargo, un dejo de amarga realidad. No estamos muy acostumbrados a los éxitos de ninguna índole, ni siquiera en el campo deportivo. El entusiasmo es contagioso y parte de la ciudadanía, celebró el simple paso de los vehículos del rally, con la alegría de una gloria impotente y postergada.

En La Paz no pasó de ser un desfile de motorizados sin la adrenalina de una carrera de verdad. La insultante falta de agua en cien barrios paceños se pausó y la valiente protesta de una centena de vecinos, fue raudamente repelida por las fuerzas de seguridad. Esa demostración del poco apego del gobierno por la libertad de expresión cuando la ejercen los del frente, fue otra........

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