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Comidas y bebidas mambisas en las guerras de Cuba

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11.07.2018

Nacidas al calor de nuestras guerras de independencia, forman parte indisoluble de nuestra herencia culinaria.

La lógica escasez de alimentos durante las guerras hizo necesario intercambiar ingredientes y ser creativos en cuanto a la confección de las recetas en esas valerosas contiendas. Floreció la inventiva y la ingeniosidad del cubano y se crearon novedosas mezclas, muy pronto popularizadas dentro y fuera de Cuba.

Cuando faltaba la sal se empleaba ceniza de palma cana. Como endulzante, la miel. A guisa de café se hirvió platanillo, cáscara de boniato y hasta palmiche.

Mucha de la comida sólida se confeccionó utilizando nuestra herencia aborigen, se apelaba a la yuca como alimento esencial y sus derivados como el casabe, la naiboa, el yare y la catibía. Como carne se consumía habitualmente tasajo.

La naturaleza abastecía a las tropas mambisas de frutos como plátanos, jobos, hicacos, guayabas, mangos, que a veces freían con sebo; y otros como la cañandonga. Mucho de lo conocido actualmente en relación con estas elaboraciones culinarias alcanzaron nuestros días por las referencias de diarios de campaña, como el de José Martí. Ahí se hace mención al “frangollo”, el primer postre que le ofrecieron al desembarcar por el Oriente cubano, en abril de 1895; tan saludable mezcla se obtiene a base de plátano y miel.

En las prefecturas y en pleno monte florecían conucos cimarrones de viandas variadas como valiosa reserva alimentaria para los heridos en combate.

En las comidas aparecían desde las cucharas militares de campaña, de acero, hasta las de madera; y platos de palo, llamados balayes.

La más simple de sus bebidas es el “aguamona” o agua de mona;........

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