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Me harté de mi gobierno, hasta la coronilla

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06.12.2018

I

Leí que cuando uno se harta de algo surge la determinación de un cambio radical. Por experiencia propia sé que es así. Estuve sumergido en diversos estados que rayaban en lo máximo del desespero, con el fondo muy cerca. No había cabida para más, ni para insistir en atajos. El tope había llegado al nivel más alto, donde ya no hay más techo. Sólo quedaba la reacción y la decisión de tirar al basurero lo que había acumulado, desacertadamente, hasta ese momento, e iniciar un nuevo capítulo de mi vida, ya no había alternativa, o una mejor opción para seguir adelante. Había llegado al fondo. Y apareció el cambio. Hartarse es llegar al allegadero, y no queda otra que la acción revolucionaria. Me explico: una revolución es el derrumbe de lo viejo, y sobre los escombros edificar lo nuevo. Y eso sucede cuando uno está harto…

II

Pues, bien, sorpréndase o no yo asumo la responsabilidad en decir que me ¡harte!, de mi gobierno. Hablo de "mi gobierno, porque yo lo ayudé a elegir con mi voto. Hasta que llegó la evidencia de que todo el proceso heredado de Hugo Chávez se encamina hacia un profundo voladero, desde donde es muy difícil salir. "Me harté, hasta la coronilla", después de 20 años de vendernos un "revolución socialista", la que no se percibo desde ningún punto de vista. Usted, lector, busque con lupas esa "revolución socialista, bolivariana, antimperialista, y profundamente chavista", y no la verá ni en una sopa "magie". Ni siquiera en sueño. Es simplemente, un slogan publicitario que repiten, repiten y repiten, por el canal 8, sin efecto alguno, pues, ya no hay nadie, a estas alturas, que caiga en ese engaño. No tenemos una revolución, y mucho menos un estado socialista. Ese es mucho camisón pá Petra.

III

¿Por qué me harté de mi gobierno "revolucionario"? Porque me harte de la corrupción. Los ladrones han saqueado a la Nación, siguen saqueándola, y la saquearán en los años venideros. ¿Por qué esa saqueadora? Porque esos ministros, presidentes de empresas púbicas, Alcaldes Gobernadores, y los arrimados, a esos no les importa el país. En primer lugar, porque no son revolucionarios, y en segundo lugar, porque están es por llenarse los bolsillos. Y sobre todo porque Maduro no puede con la múcura, por lo cual no ejerce el poder que le dimos. Cada quien hace lo que le da la gana. Con el respeto que se merece el presidente, pero una verdad, verdadera, es que se burlan de sus instrucciones, de sus órdenes. Comenzando por sus colaboradores que no le paran bolas. Un ejemplo palpable: la entrega de los CLAP cada quince días…

IV

Sigamos con los por qué… ¿Por qué me harté de mi gobierno, veamos: Me harté de la inmensa corrupción campante, de la impunidad y de la negligencia de los altos funcionarios que, descaradamente y sin tapujos, forman parte del festín. Mientras tanto, el presidente Nicolás Maduro Moros, a quien nadie puede señalar de corrupto, ha sido permisivo con su poca o nula acción para cortar esas prácticas perversas, desde la raíz, con medidas drásticas. Cárcel o destierro. Pero no pasó nada. En este bello país nunca pasa nada. La nueva corrupción no nació en el gobierno de Maduro. Nació en la presidencia de Hugo Chávez. O dicho con más propiedad, la vieja nació, en los mismos orígenes de la conquista independentista. Más tarde, con el correr de los años, dado la aparición del petróleo, y los cambios de gobierno, se sembró en la cultura venezolana y se esparció, como un........

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